Al momento en que una pequeña empresa contrata por primera vez el servicio de hospedaje, tal vez no considera que en el futuro la necesidad de almacenamiento y que los servicios que ofrece a través de la web vayan a aumentar. Pero definitivamente es algo que hay que considerar desde el primer momento, si se quiere arrancar con optimismo. A esto se le llama “escalabilidad”.

La escalabilidad es la posibilidad que tiene un alojamiento web de poder aumentar la capacidad de almacenamiento de un cliente sin afectar la información contenida en sus servidores de alojamiento ni disminuir su rendimiento.

También se refiere a la capacidad que tenga el sistema de poder crecer ante un inesperado incremento de los usuarios o clientes sin aumentar la complejidad del mismo. Un crecimiento de usuarios sin un buen sistema de escalabilidad puede generar cuellos de botella y retardos temporales que degradan su rendimiento.

Se trata igualmente de diversos parámetros del sistema. Como la cantidad de tráfico de red adicional máxima que se puede manejar, la facilidad para agregar más capacidad de almacenamiento, cantidad de transacciones adicionales que se procesan, el ancho de banda disponible para no ralentizar las operaciones, etcétera.

El servicio de hosting debe garantizar su adaptabilidad a cada necesidad y a la demanda del momento, en el caso de que aumente el tráfico de visitas a la página web; por eso, es indispensable la escalabilidad en nuestro hosting.

Al momento de contratar una empresa de servicios de hosting, se debe preguntar sobre la posibilidad de ampliar todos los servicios de red. Así, si al pasar el tiempo la empresa requiere ampliar su espacio de almacenamiento, pueda hacerlo de una forma rápida, sencilla y de forma inmediata.

El usuario al momento de la navegación no debe tener fallas en su conexión. Tome en cuenta estas observaciones si no quiere que él – haga clic – en el sitio web de la competencia.